El antiguo palacio de la familia real griega se prepara para recuperar su esplendor

“Volver a Tatoi fue un golpe a todos mis recuerdos. Como si me hubieran acuchillado un sueño”. Así recordó la reina Sofía la visita que, con motivo de un viaje oficial a Grecia que hizo con don Juan Carlos en 1998, tuvo la oportunidad de realizar al palacio de Tatoi, escenario de su infancia. Desocupada desde que en 1967 su hermano Constantino tuvo que exiliarse de Grecia, la antigua residencia de la familia real griega lleva años abandonada, pero ahora promete despertar de su letargo.

Según ha anunciado Lina Mendoni, ministra de cultura de Grecia, el Gobierno quiere convertir la finca de Tatoi en una atracción turística sostenible y eco-friendly. Con un presupuesto que alcanza los 130 millones de euros, la propuesta del proyecto pasa por la restauración del palacio, que reabrirá como museo, la inauguración de un restaurante y un hotel, y el restablecimiento de las colmenas de abejas, el ganado y gallineros con los que contaba Tatoi para lanzar una línea de productos ecológicos similares a la que produce el príncipe Carlosen Highgrove.

El gobierno griego espera tener terminado el proyecto el año que viene y encontrar los inversores privados necesarios para ponerlo en marcha, informa la prensa griega. “Es un proyecto enormemente ambicioso”, ha dicho Mendoni. “El mayor reto no será tanto completarno como sostener los inmensos costes de funcionamiento en que incurrirá cuando esté operativo".

Adquirido en 1871 por el rey Jorge I de Grecia como residencia de verano de la familia real, el palacio de Tatoi fue nacionalizado a mediados de los años noventa por el Gobierno del socialista Andreas Papandréu y, a partir de entonces, quedó abandonado. Los planes para recuperarlo fracasaron. En 2002, por ejemplo, se iniciaron unas obras de restauración, pero por falta de presupuesto no fue posible completarlas. El Gobierno intentó entonces privatizarlo, pero tampoco se consiguió. El palacio de Tatoi, mientras tanto, fue deteriorándose más y más.

En 2019, no obstante, el conservador Kyriakos Mitsotakis, actual primer ministro de Grecia, anunció su intención de rehabilitar el palacio, síntoma de su buena sintonía con Constantino de Grecia y del interés que suscita desde hace algunos año el pasado monarquícos del país a los griegos. El padre de Mitsotakis, el también primer ministro griego Constantinos Mitsotakis, ya permitió en 1991 que el hermano de doña Sofía recuperara varios de los objetos de valor que habían quedado en el palacio de Tatoi, como la colección de huevos de Fabergé que le regaló a la familia real griega el zar Nicolás II.

Otros de los tesoros, por el contrario, permanecieron en el palacio. Es el caso del carruaje que don Juan Carlos y doña Sofía utilizaron el día de su boda. El vehículo y otros tres carruajes de la familia real griega fueron encontrados en los establos del palacio durante unos trabajos de mantenimiento el año pasado y está previsto que formen parte del futuro museo de Tatoi.

Para doña Sofía, Tatoi es el lugar donde se sitúan sus recuerdos de niñez y, sobre todo, el lugar en el que descansan sus padres, Pablo y Federica de Grecia. "Tengo maravillosos recuerdos de nuestra vida en Tatoi, todavía me parece oler aquellas brisas, entre eucaliptos, pinos y cipreses. Allí se construyeron dos tumbas juntas para mis padres a la intemperie, bajo los árboles, ellos lo deseaban así. Querían descansar bajo el cielo de Tatoi, que los ciervos corretearan junto a sus tumbas y brotaran flores cada primavera", le contó doña Sofía a Pilar Urbano en el libro La Reina.

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