Diego Gómez: "Me gustaría mucho que Isabel y Kiko se arreglaran"

Diego Gómez es sin duda uno de los hombres más buscados desde que estalló el ‘culebrón’ Cantora tras las acusaciones de Kiko Rivera contra su madre Isabel Pantoja, señalándola públicamente de haberle engañado con la herencia que Le dejó Paquirri. Desde sus impactantes declaraciones en un programa de Telecinco, han sido muchos los testimonios que se han oído para añadir más sal y pimienta a un escándalo que ha sacudido los cimientos de Cantora. Empleados, familiares, abogados, amigos del difunto Paquirri… Hasta la fecha son pocos los que han salido a defender a una Isabel Pantoja que permanece aislada entre las cuatro paredes de la finca que recibió en herencia —es propietaria del 52%— y tal es el aislamiento voluntario que hasta ha suspendido la promoción del disco que acaba de lanzar al mercado.

En medio de esta situación, hasta nuestra revista ha llegado una información según la cual días antes de que Kiko Rivera denunciara a su madre mediáticamente en el programa Cantora la herencia envenenada (Telecinco), acudió hasta Fuengirola en compañía de su asesor para conseguir los famosos documentos que llevó como pruebas contundentes para reclamar lo que consideraba que su madre no había cumplido. Según nuestras fuentes, Kiko no solo contó con la compañía de un asesor sino que también fue visto con el exnovio de su madre, Diego Gómez, con quien siempre ha tenido una excelente relación.

Puestos al habla con Gómez con el fin de confirmar este encuentro, es el propio aludido quien, siempre con su exquisita educación, evita entrar en este ‘culebrón’ y de ahí que permanezca discreto sin quitar ni poner nada al enredo familiar. «Al margen de cualquier cosa que se esté hablando o comentado, yo no me inmiscuyo en temas entre Kiko y su madre dado que entiendo son temas privados de ellos, sin descontar el gran afecto que tengo a Kiko», asegura Gómez, quien no puede esconder el cariño que siente por el hijo de la que fue su pareja justo antes de que llegara a la vida de la tonadillera Julián Muñoz.

Fue con Diego Gómez con quien Isabel vivió uno de sus romances más sosegados y alejado de escándalos y con quien hizo real su sueño de crear un restaurante en Fuengirola, negocio que tiempo después tuvo que cerrar y traspasar a un tercero.

De las palabras de Gómez, que insisto no quiere aclarar si ayudó a Kiko a recabar documentos durante el día que pasó por Fuengirola como sí nos informan fuentes de esa localidad, se entiende claramente su papel como pacificador al desear que vuelva a la normalidad la relación madre e hijo, hoy por hoy rota por completo, pero sin que aún se haya dicho la última palabra . Al menos eso es lo que cree y anhela el bueno de Gómez, uno de los pocos, casi el único, que se ha resistido a las tentadoras ofertas económicas que estos días le llegan para que hable largo y tendido de Isabel y Kiko. «Solo deseo  que madre e hijo puedan solucionarlo», insiste.

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