Charo Ana: "Cuando Haku tenía un año y medio enfermó y casi muere"

Charo Ana, propietaria de la tienda Miguitas, es pionera en la preparación de “alimentos de elaboración artesanal para amantes de perros y gatos”. Un escaparate que llama la atención de los transeúntes del emblemático barrio de Malasaña por su colorido: galletas, tartas y premios para perros y gatos están listos para degustar. Son productos que no llevan “aditivos, aromatizantes, antioxidantes ni conservantes”.

No es fácil escribir una entrevista cuando uno de sus protagonistas nos ha dejado antes de su publicación. Se llamaba Haku y ha vivido al lado de Charo y su familia durante 12 años y al que le hacemos un homenaje desde esta sección.

Corazón Charo me ha invitado a conocer su tienda, pero no está sola, ¿quién es su acompañante?

C.A. Se llama Haku y tiene 12 años.

C. Es un pequeño adulto. ¿Cómo os conocisteis?

C.A. Yo tengo perros Terranova y los entreno como perros de salvamento y perros de terapia. Haku llegó a casa con tres meses de vida para ser entrenado como el resto de sus compañeros, pero cuando tenía año y medio enfermó y casi se muere.

C. ¿Alergias alimentarias?

C.A. Sí. Hace diez años no se trataban las alergias en los perros. Nos recorrimos media España para consultar a facultativos. Cuando descubrieron el problema, se le diagnosticó una alergia alimentaria que ya le había causado una necrosis en una parte de su aparato digestivo. Fue terrible, porque le dieron una esperanza de vida de cuatro a cinco meses.

C. ¿Qué hizo para sacarle adelante?

C.A. Nos dieron un listado de más de 50 marcas comerciales de alimentos que había en el mercado, pero no podía comer ninguna. Me recomendaron que comiera lo que pudiera y le diera corticoides. Realmente le estaban desahuciando.

“En otros países la nutrición natural estaba muy avanzada”

C. ¿Qué decisión tomó?

C.A. No me rendí. Investigué y descubrí que en otros países la nutrición natural estaba muy avanzada. Te estoy hablando de hace 10 años, cuando en España todavía no se sabía mucho de estas cosas. Valoré todas las opciones y descubrí, a través de unas amigas, que en EE.UU. a esta raza se les daba de comer alimentos crudos y frescos. Se le llama alimento barf. Y así ha llegado a la edad de 12 años.

C. ¿Esta enfermedad, le ha influido a Haku en el carácter?

C.A. Un poco. Hay que tener en cuenta que a estos perros que se les dedica a terapias, se les dan premios. Haku, veía cómo al resto de compañeros caninos recibían chuches… y él no podía comer nada. Esto le entristecía mucho y le deprimía.

C. ¿La enfermedad le impidió ayudar en las terapias?

C.A. No. Haku ha trabajado con personas mayores con Alzheimer avanzado y niños con Síndrome de Down y Autismo.

C. ¿Qué destacaría del carácter de este peluche grandote?

C.A. Su gran afinidad con el ser humano. Creo que nació para agradar y complacer a las personas, para hacerles felices. Ahora está mayor, pero ha tenido la habilidad de mediar entre perros que se llevaban mal, los calmaba. Ha hecho que personas que tenían miedo a los perros lo superaran…

C. ¿Cómo es su día a día?

C.A. Está jubilado. Vive con más perros, gatos, conejos… Me compré una parcela para que pudieran correr y estar más cómodos. Todos han aprendido a abrir la puerta de la casa y no se despegan de mí. Es una raza muy familiar.

C. Hablemos de Miguitas: ¿cómo surgió la idea de abrir una tienda de alimentos de elaboración artesanal para perros y gatos?

C.A. A consecuencia de las alergias de Haku y de la dificultad que esto suponía para su alimentación, como te he comentado, investigué y estudié. Lo primero que aprendimos fue a hacer galletas, complementos alimentarios, chuches de todo tipo que sean aptas, si no para todos, sí para casi todos los perros. Por desgracia cada año aparecen más casos de alergias alimentarias. El caso de Haku es de los primeros que yo he conocido, pero después han aparecido muchísimos más. Miguitas se fundó para perros que tuvieran los mismos problemas que él.

“La pastelería para perros no es un capricho”

C. Los alimentos para animales domésticos mueven mucho dinero. ¿Ha tenido que luchar para hacerse un hueco ante la presencia de grandes empresas?

C.A. Sí, ha sido muy duro. Abrimos hace ocho años, en plena crisis: estamos hablando de repostería, pastelería para perros. Una locura. Hemos tenido que explicar a la gente que esto no es un capricho. Nuestra base es poder hacer complementos alimentarios para que los perros lo puedan comer a diario y que no les hagan daño. Las grandes empresas utilizan desechos, conservantes, levaduras, glicerinas, cosas que nuestros perros no deberían tomar.

C. ¿Cuál es el producto estrella?

C.A. La gente demanda las galletas, las tartas, porque están hechas con hígado de pollo. Para los perros es un manjar, les aporta muchos beneficios. Todo el colorido que ves en nuestras galletas y que te ha llamado la atención, es un yogur especial que lo cubre y que no tiene lactosa.

C. Miguitas está en Malasaña, (Madrid), pero ¿dispone de más tiendas?

C.A. Estamos en Malasaña y tenemos otra en La Vaguada, pero cualquier persona que viva fuera de Madrid puede comprar nuestros productos online en nuestra página web (www.miguitas.com).

C. Como emprendedora, ¿ha recibido alguna ayuda por las administraciones

C.A. El mercado de la alimentación animal está dentro de los cuatro primeros que más ha crecido en España. Es una industria importante, pero Miguitas no ha recibido ninguna ayuda. Ha crecido a base de mucho esfuerzo, de trabajar 16 horas diarias mi hijo y yo. Es un negocio familiar, él es panadero y yo educadora canina y formada en la nutrición. Invertimos todo lo ahorrado, pero nuestro negocio que es innovador puntero y necesario, no ha recibido ninguna ayuda.

C. Una curiosidad, ¿Ana es su apellido?

C.A. (Risas) Sí.

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