Assumpta Serna: "Me ofrecieron un montaje con Tom Cruise para darme a conocer en Hollywood"

Ni está arruinada ni esperando a que le llamen para trabajar. La actriz catalana cuenta al detalle las mil y una ocupaciones que tiene en una entrevista donde habla de todo y sin filtros que distorsionen su realidad. Feliz junto a su marido Scott Cleverdon, no es de las que añora tiempos pasados sino de las que cree que lo mejor aún está por llegar.

Hoy Corazón Acaba de presentar un cortometraje, está rodando una película y sigue con sus clases de interpretación y oratoria en público solo que ahora también a los párrocos. ¿Qué tal alumnos son los sacerdotes?

Assumpta Serna Tengo dos cortos, uno sobre el Alzheimer, Donde tú no puedes llegar, por el que me han dado un premio, y El método así como la película Red de libertad que se sigue estrenando en América Latina y ya lleva varios premios e interpreto a la protagonista, una especie de heroína de los años 40 que salvó a dos mil personas de los campos de concentración. En estos momentos ruedo con el mismo equipo un filme sobre el padre Claret, Pobre y a pie, entre Portugal y España. Sigo con idea de dirigir teatro con una obra de Moravia en dos años y mantengo unos cursos intensivos para actores y directores con la Universidad de Salamanca, entre otras clases que también voy a dar en Cataluña y, por supuesto, intensivos en Madrid. Son programas de formación. Sobre el 2006 comenzamos a dar cursos a personas fuera del espectáculo para que ganaran confianza en sí mismos. Colaboro con el IE y otras empresas y el caso es que hace dos años, cuando hice la película de Sor Juana Inés de la Cruz conocí el ambiente cristiano y entendí que tenían serios problemas de comunicación. Junto con un sacerdote y mi marido Scott estamos dando cursos a curas para que sus homilías lleguen mejor a la gente y ahora preparamos un libro. Hay que encontrar el término medio para no destrozar la palabra de Dios con ciertos protagonismos y que se comunique bien. Te aseguro que me resulta muy interesante y, a nivel personal, he encontrado personas increíbles en la Iglesia. Resulta muy bonito estar con gente que cree en algo ya que la sociedad no cree en nada. Soy cristiana por educación y ahora acudo a misa, pero más para ver si comunican bien. Hay que dejarse de tanto mindfulness y recuperar lo de siempre, pero con otra manera de hacer las cosas.

H.C. Pues con una vida tan completa no entiendo cómo se ha dicho que estaba arruinada y había tenido que irse a un piso sin ascensor y vender sus pertenencias para adaptarse a su nueva vida.

A.S. Nunca tuve coche por lo que no he podido venderlo. Es verdad que me he cambiado de casa, a 200 metros de distancia, pero era por un problema de higiene con ese edificio que había suciedad y hasta ratas porque no lo cuidaban.

H.C. Usted conoce muy bien el mundo de Hollywood (no en vano estuvo en diez capítulos de la serie ‘Falcon Crest’ amén de otras producciones) y hasta conoció al hoy cuestionado productor Harvey Weinstein, en el punto de mira del movimiento ‘Me Too’.

A.S. Le conocí porque en esos años todo el mundo de Hollywood coincidía con él. A finales de los 80 se sabía lo que se podía hacer o no en Hollywood para llevar tu carrera. Pasa en todas las profesiones. Hay quien prefiere medrar o coger el camino fácil para ascender. Yo hablaría de un abuso de poder, no sexual, y ocurre con mujeres y hombres. No viví ninguna situación incómoda porque a Harvey se le veía de lejos y evité que eso pasara.

H.C. ¿Es verdad que le ofrecieron hacer un montaje como pareja de Tom Cruise para darse a conocer?

A.S. Sí. Cuando eres joven te conviertes en objeto de deseo para ciertas oportunidades y recuerdo un agente de Hollywood que me persiguió y me ofreció ese montaje. Era una mujer extraña, ya que después de siete meses desapareció sin dejar rastro. Es algo habitual ya que en Hollywood había mucha mentira, gente que aparentaba ser lo que no era, casas que luego no eran suyas, fiestas con mucho embuste…

H.C. Pues muchos cuestionaron la autenticidad del romance entre Tom Cruise y Penélope Cruz.

A.S. En su caso no sé lo que pasó porque yo solo puedo hablar de mi experiencia. Yo me negué a hacer ese montaje ya que mi única idea era trabajar, pero sin pasar por ciertos aros. En España también he vivido situaciones incómodas como con un director que hoy ya está muerto, Ramón Larraz, por el que tuve que salir por piernas. Abusos de poder ha habido en todas partes. Lo mejor del movimiento Me Too es que ayuda a airear un problema que está normalizado cuando no debería ser así. Es fundamental una buena formación en principios éticos y denunciar a quien viola derechos y principios de nuestra convivencia.

“Mi segunda pareja me denunció porque se inventó que tenía que pasarle una pensión mensual”

H.C. ¿Y aquí por qué no se cuentan?

A.S. Pues porque no todo se puede demostrar. Es como el caso de Plácido Domingo. No me parece bien que lo quiten de actuar cuando no se respeta la presunción de inocencia. La difamación nunca es buena y actuar sin tener toda la información no me parece bien.

H.C. ¿No cree que la situación de las mujeres en el ambiente de trabajo ha mejorado?

A.S. Ahora hay situaciones que no entiendo como que haya empresas que no permitan que coincidan los hombres con las mujeres o que no se permita mirar a una mujer más de diez segundos. Creo que hemos llegado a una situación que no me gusta. Pienso más en la unión y en la ética antes que la ley. Hay que educar en la rectitud y valores morales que te permitan decir que no a una situación que no te guste. Nuestras madres siempre nos lo dijeron.

H.C. Hablemos de amor. En su biografía sentimental ha habido tres hombres fundamentales.

A.S. El primero fue Carlos Tristancho. Estuvimos juntos cinco años y yo venía de una revolución personal con ganas de comerme el mundo. Carlos prefería seguir en el campo y otro estilo de vida. Mi segunda pareja fue Patrick Bauchau, un hombre 20 años mayor que se convirtió en un padre espiritual, ya que me formó en muchos campos de la vida. Fue como un Pigmalión para mí. Nunca se separó de su mujer y aunque tuvimos una relación abierta luego fue cambiando hasta el punto de que me retiré y él no lo entendió. No fue una ruptura fácil ya que durante el primer año que estuve con mi marido actual, Scott, me denunció porque se inventó que teníamos un contrato oral por el que tenía que pasarle una pensión mensual. Al final un mediador pudo solucionarlo y hoy tenemos una relación más normal.

H.C. De un hombre adulto a un marido 12 años menor. ¿A la tercera fue la vencida?

A.S. Llevamos 25 años juntos y yo creo que claro que es el definitivo.

H.C. ¿Lamenta no haber tenido hijos?

A.S. Hubo un tiempo en que no quise tenerlos, luego ya no pude y es verdad que como nos han educado en la maternidad te queda cierta espinita. Lo que también es cierto es que ante la ausencia de hijos la vida me permite hacer muchas cosas y tanto Scott como yo disfrutamos la vida al máximo y no tenemos las preocupaciones de los hijos. Hoy mis alumnos, películas y libros son mi ocupación, al igual que mi madre que con 93 años está bien, pero al vivir en Barcelona tengo esa sensación de que no siempre puedo estar a su lado.

“El político que mejor comunica es el que sale sin papeles y no lee el discurso”

H.C. Catalana de nacimiento aunque reside en Madrid, ¿cómo vive lo que está pasando en su tierra?

A.S. En Barcelona viven mi madre y mi hermana ya que yo he pasado más años en Madrid donde está mi casa. No veo una solución fácil a lo que está pasando y creía que iba a haber una sentencia más suave. Falta diálogo por ambas partes y ese es el problema general en la sociedad actual. Hoy no sé ni a quién voy a votar porque no me gusta ningún candidato. Es verdad que los catalanes somos muy diferentes, pero de ahí a no poder hablar…

H.C. ¿Cuál es el político que mejor comunica?

A.S. El que sale sin papeles y no lee su discurso.

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