Alejandro Ibáñez: "Cuando un niño te habla de la guerra da mucho miedo"

Uno de cada cinco menores en el mundo vive en zonas de conflicto. Las consecuencias indirectas de la guerra: desnutrición, enfermedades, falta de atención sanitaria, escasez de agua, ausencia de higiene… hacen que el número de menores afectados por los conflictos bélicos, se multiplique, hasta el punto de que mueren más niños y niñas que soldados. Lo más lamentable es que estas muertes podrían evitarse…

Corazón Hablamos con Susana Hidalgo, responsable de comunicación de la ONG: ‘Save the children’…

Susana Hidalgo Efectivamente, hay 420 millones de niños y niñas que viven en países en guerra, países como Afganistán, Yemen, Siria, República Democrática del Congo… Son niños que están debajo de las bombas, de las balas… niños que sufren muchísimos problemas de salud mental, por eso el trabajo que hacemos desde ‘Save the children’, podríamos dividirlo en dos partes: por un lado la parte de incidencia política, trabajando junto a otras organizaciones para pedir al Gobierno de España que no venda armas, y por otro lado con programas para intentar que la vida de estos niños sea lo menos dura posible. Programas de atención a salud mental, de nutrición, de protección infantil, porque en estos contextos también se dan situaciones de violación, de matrimonio forzoso en niñas…

C. ¿Cuántas violaciones pueden cometerse contra los derechos de la infancia durante un conflicto?

S.H. Se vulnera, para empezar, el derecho genérico a tener una infancia feliz, el derecho a la educación, porque las escuelas son objetivos de guerra, ya que son bombardeadas o utilizadas por los ejércitos como lugares logísticos donde dejar armas… el derecho al juego, porque los niños sólo piensan en sobrevivir…

C. Se habla de un retroceso en los estándares éticos y morales. ¿Qué es lo que tiene que pasar para que los gobiernos reaccionen y no miren a otro lado?

S.H. Priorizar los derechos humanos, ser conscientes de que las decisiones que tomamos aquí repercuten en estos países donde la infancia es la que resulta más perjudicada. Debemos poner todas las facilidades: no bloquear los envíos de ayuda humanitaria, no vender armas a países en conflicto…

C. Y, ¿qué podemos hacer cualquiera de nosotros, que vivimos en este primer mundo, a nivel individual y al margen de nuestros gobiernos?

S.H. Se puede colaborar con organizaciones como ‘Save the children’… Tenemos varias vías para hacerlo: desde sumarse a nuestras campañas de petición de firmas, porque cuantas más tengamos, más presión podemos hacer a los gobiernos para que sus políticas cambien; hasta hacerse socio o aportar una donación puntual, que va, directamente, a nuestros trabajos en Siria, Afganistán, Yemen…

C. En Prointel, la productora del recientemente desaparecido Narciso Ibáñez-Serrador, tuvieron muy claro que no podían ni querían permanecer con los brazos cruzados. Hablamos con Alejandro Ibáñez, hijo del recordado Chicho, para que nos cuente cómo entraron en contacto con ‘Save the children’ y con este proyecto concreto: “No a la guerra contra la infancia”…

Alejandro Ibáñez Lo hicimos a través de un creativo que vino a la oficina. Nos habló de su deseo de hacer un proyecto donde se mezclaran realidad y ficción. Le propusimos hacer una película, donde se demostrara que la realidad siempre supera a la ficción. Esa es la clave de todo este proyecto, el terror que vivimos en el cine no tiene nada que ver con el miedo que se vive fuera. A un niño le puedes asustar con un monstruo debajo de la cama, pero cuando es un niño el que te habla de la guerra, de la posibilidad de perder a su familia, de perder su casa… Eso da mucho más miedo y es algo que nunca se ha reflejado en una película, porque las películas no dejan de ser ficción. Mezclar ficción con relatos reales de niños que han pasado por esas situaciones, te aseguro que supera, en mucho, cualquier susto que podamos dar.

C. ¿Cómo ha sido el rodaje de ‘Reality’?

A.I. Hemos rodado en Lesbos, donde grabamos a los niños y tuvimos ocasión de conocer sus relatos, durísimos… sus testimonios de cómo sufren, de cómo viven en estos campos de refugiados… Después, viene el reto de saber cómo mezclar estas historias con la ficción, sin que la ficción les pase por encima.

C. Han contado con actores muy potentes para este proyecto, como Lydia Bosch, Dani Rovira o Carlos Latre…

A.I. Y, además hemos rodado en casa de mi padre, con lo cual se ha convertido, casi, en un homenaje a él, porque si recordamos su película: ¿Quién puede matar a un niño?, tiene mucho que ver con todo esto. Recuerda que la película comienza con imágenes de las guerras y de cómo esos niños eran malos porque los adultos estábamos acabando con ellos. En esta película de 1976, papá ya estaba haciendo una denuncia social de cómo la sociedad estaba matando a muchos niños.

C. Entonces, todo ha ido de la mano. Por un lado: la campaña ‘No a la guerra contra la infancia’ de ‘Save the children’ y por otro: el homenaje a Chicho, con Reality…

A.I. El homenaje a su género, por supuesto, pero además, al haber fallecido, esto ha tomado más envergadura, porque en un principio él iba a introducir esta historia y hemos tenido que cambiar algunas cosas porque él ya no está, así que aparte de intentar concienciar a la sociedad de todo este sufrimiento que viven los niños, estamos homenajeando a Chicho y a su cine, despidiéndole con este proyecto en el que él estuvo involucrado, en un principio, como productor.

“Esta película es un homenaje a Chicho, él inició este proyecto como productor”

C. O sea, que de alguna manera este proyecto va a llevar su sello póstumo.

A.I. Sí, esta va a ser su última producción real.

C. ¿Para cuándo está previsto su estreno?

S.H. No podemos confirmarlo todavía, pero la idea es lanzar la campaña en otoño, haciendo una presentación que también sea un homenaje a Chicho, donde podamos involucrar a gente del mundo del cine y a la vez, visibilizar, con este formato tan innovador, todo lo que están sufriendo los niños en las guerras.

C. ¿Por qué es tan novedoso el formato?

A.I. Es el centenario de ‘Save the children’ y la campaña es súper novedosa, porque están utilizando el medio cinematográfico, en lugar del típico anuncio publicitario. La gente esperará ver una película de terror, presentada por Narciso Ibáñez-Serrador y va a encontrarse, finalmente, con un instrumento para mover conciencias.

C. Los medios tienen una obligación moral con la sociedad más desfavorecida…

A.I. Además, en el cine nunca se ha tocado algo así, al menos yo nunca lo he visto. Normalmente es en la tele, en la prensa o en la radio, donde se habla de estos temas y es importante llegar al mundo cinematográfico, porque es una manera de acceder a otros públicos.

C. Usted es padre de dos niñas, ¿encontrarse con estas realidades no le trastoca mucho los esquemas?

A.I. Te machaca, literalmente, el corazón. He visto de todo y por eso llevo a mis hijas a estos sitios para que vean la realidad de lo que es la vida, para que se den cuenta de que viven en una burbuja diferente, que les hemos construido. Lo hago para que se conciencien de que estamos derrochando demasiado, siendo muy egoístas y destruyendo el futuro de la sociedad.

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